Basural a cielo abierto: dos décadas de abandono y desidia del Municipio de General Alvear
En General Alvear, el problema del basural a cielo abierto ya no puede calificarse como una “falta de solución”: es el resultado de años de abandono, desidia y ausencia total de decisión política por parte del Gobierno Municipal.

A la vista de todos, en un terreno abierto y sin ningún tipo de control, se arroja basura domiciliaria, escombros, restos de poda, animales muertos y desechos de todo tipo. No hay cercos, no hay vigilancia, no hay sanciones. El mensaje es claro: tirar basura está permitido porque nadie controla nada.
Los vecinos aseguran que los reclamos se repiten desde hace décadas y que, gestión tras gestión, el problema fue sistemáticamente ignorado. Mientras tanto, el basural crece, la contaminación avanza y los riesgos sanitarios se multiplican, especialmente en épocas de calor, cuando los olores, los insectos y los roedores hacen imposible convivir con la situación.
A este escenario se suma una situación aún más grave y peligrosa: la quema frecuente de residuos en el basural. No está claro si los incendios son intencionales o producto del total abandono del lugar, pero cada vez que el fuego se enciende, una espesa nube de humo tóxico se vuelca directamente sobre la ciudad. Plásticos, restos orgánicos, animales muertos y todo tipo de desechos arden sin control, liberando gases contaminantes que afectan de manera directa la salud de la población, en especial de niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias. Pese a la gravedad del hecho, no existen controles, sanciones ni acciones preventivas por parte del Municipio.
El dato más contundente es histórico: hace más de 20 años se intentó instalar el CEAMSE en General Alvear como una alternativa para el tratamiento de residuos. En aquel momento, la sociedad se opuso al proyecto. Desde entonces, ningún gobierno municipal propuso una solución seria, moderna o sustentable. El resultado está a la vista: un basural a cielo abierto que funciona como la única “política ambiental” del Municipio.
No hubo planificación, no hubo educación ambiental, no hubo inversión ni controles. Solo silencio y abandono.
La inacción oficial convirtió al basural en un símbolo del desgobierno y la falta de compromiso con la salud pública y el ambiente.
Los vecinos ya no piden promesas ni anuncios vacíos: exigen decisiones, controles y una solución definitiva. Porque el problema no es nuevo, y lo que hoy indigna no es la basura, sino la falta de voluntad política para hacerse cargo.
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